Turno de guardia
Heldin (2025) * Suiza / Alemania
Duración: 92 min.
Música: Emilie Levienaise-Farrouch
Fotografía: Judith Kaufmann
Guion y Dirección: Petra Biondina Volpe
Intérpretes: Leonie Benesch (Floria Lind), Sonja Riesen (Bea Schmid), Selma Jamal Aldin (Amelie Afshar), Alireza Bayram (Jan Sharif), Margherita Schoch (Señora Kuhn), Ali Kanda? (Nabil Bilgin), Aline Beetschen (Evelyn Bühler), Jasmin Mattei (Claudia Bach), Urs Bihler (Señor Leu), Nicole Bachmann (Dra. Strobel).
Una joven, Floria Lind, llega en autobús al hospital.
Una compañera le pregunta mientas se ponen el uniforme qué hizo en su día libre, y le cuenta que fue al zoo con su hija.
Antes de empezar su turno de tarde escucha decir a los compañeros a los que va a relevar que están desbordados por la cantidad de pacientes en planta.
La reclama un compañero para que le ayude con una enferma muy mayor y que está desorientada a la que deben cambiar el pañal.
Se encuentran con que faltan varios compañeros y deben atender a los numerosos pacientes de la planta entre tan solo dos compañeras. Ella se encargará de la parte Oeste y su compañera de la Este.
Llaman de quirófanos porque esperan a un paciente para una operación de vesícula, y como esté llegó tarde y no hay personal para bajarlo enseguida opta por bajarlo ella misma mientras debe apurarlo para que cuelgue y se cambie y escuchar sus quejas por no disponer de una habitación individual, y deben recordarle que no es paciente privado.
Además debe supervisar las tareas de Amelie, una chica que está aprendiendo y a la que deben recurrir para que les ayude.
Y además de su ronda habitual debe atender montones de requerimientos de analgésicos, o para atender a pacientes con mareos, o ir a llevar a pacientes a hacerse pruebas como los TAC.
Y además de no parar debe atender con la mayor diligencia posible los requerimientos de un paciente privado que no para de quejarse por lo que tardan en todo, como cuando pide un analgésico.
Y además de todo ello deben atender con la mayor amabilidad posible las llamadas que recibe, ya sea pare preguntar por un familiar o para reclamar algo olvidado y además debe escuchar las quejas, deseos, preocupaciones e inquietudes.
Una mujer con cáncer, que la conoce desde hace tiempo recuerda que un año antes estaba a punto de separarse, y ella le dice que con una hija común es difícil romper del todo.
De hecho saca un momento para hablar con su hija, aunque ella no tiene tantas ganas de hacerlo.
Se queja a una doctora por no pasarse a informar a uno de los pacientes que lleva todo el día esperando que le informen sobre su enfermedad, pero la doctora le dice que pasó todo el día en el quirófano y llegó su hora de descanso, y el paciente, harto de esperar a que le informen sobre su enfermedad, se marcha sin avisar.
Y el paciente privado se queja porque no le llevaron la infusión que pidió, al momento.
Va a preparársela, pero la avisan de que hay un paro y deben acudir a tratar de reanimar a una paciente que perdió el conocimiento. Pero la paciente fallece y ella se siente fatal porque no había pasado todavía la ronda.
Debe tomarse un descanso y llora afuera, angustiada.
Cuando regresa a llevar la infusión, el paciente privado se queja por la tardanza y como le ve mirar el reloj, Floria le arrebata el reloj y se lo tira por la ventana, ante la queja del hombre, que le dice que es una puta zorra y era un reloj de 40.000 francos, a lo que ella le responde que él es un gilipollas aunque se esté muriendo.
Se lo cuenta a su compañera no dando crédito de lo que había hecho, y ve cómo esta, incrédula, no puede parar de reír y le dice que baje a buscarlo y que ella se encarga de todo.
Baja en efecto a buscarlo, pero no lo encuentra.
En realidad lo recogió otra paciente, la señora Frei que sale constantemente a fumar fuera pese a que Floria le llama siempre la atención y llegó a quitarle la cajetilla y el mechero.
Vuelve a la habitación y le dice al paciente que lo contará al jefe de enfermería y a la administración lo que hizo y que la denunciará y no sabe si el seguro del hospital lo cubrirá aunque él le dice que no necesita el reloj ni le importa.
Le cuenta que se casó un año antes con su mujer, pero no pudo contarle a ella que tiene cáncer de páncreas, que sabe que es de los más mortales. Y llora con ella.
Le dice luego que si encuentra el reloj que se lo quede.
Antes de terminar su segunda ronda llegan sus sustitutas.
Mientras hace sus informes se disculpa con Amelie, la aprendiz, por haberla regañado antes y le da una chocolatina junto con la disculpa.
La señora Frei le entrega el reloj, y a cambio, ella le devuelve su tabaco
Pasa luego por la habitación del paciente privado, que duerme y le deja el reloj en la mesilla.
Acabado el turno de tarde vuelve a cambiarse.
Coge tras ello el autobús de regreso y pone su cabeza sobre el hombro de su madre, que se sienta a su lado.
"Para el año 2030 faltarán 30.000 profesionales de enfermería en Suiza. El 36% abandonará la profesión en tal solo 4 años.
La escasez de enfermeros y enfermeras es una amenaza global para la salud. La OMS estima que para 2030 faltarán alrededor de 13 millones de estos profesionales".