Maspalomas
Maspalomas (2025) * España
Duración: 115 min.
Música: Aránzazu Calleja
Fotografía: Javier Agirre Erauso
Guion: Jose Mari Goenaga
Dirección: Aitor Arregi y Jose Mari Goenaga
Intérpretes: José Ramón Soroiz (Vicente Aldalur), Nagore Aranburu (Nerea), Kandido Uranga (Xanti), Zorion Eguileor (Ramón), Kepa Errasti (Iñaki), Miren Gaztañaga (Psicóloga).
Entre las dunas de Maspalomas, que parecen un desierto aparece de pronto un hombre desnudo que se adentra entre los matorrales.
Se acerca otro hombre, ya mayor, que camina también entre los matorrales y se detiene para observar a tres hombres que hacen el amor en grupo.
Pasa a su lado otro hombre desnudo y va tras él.
Más tarde, ocultos entre la maleza, el hombre mayor besa al desconocido y lo abraza mientras el otro hombre va bajando hasta su sexo y él le pide que vaya despacio y suave. Le hace una felación y luego hacen el amor.
Regresa el hombre tras ello cruzando las dunas hasta la playa donde hay numerosos hombres, muchos de ellos totalmente desnudos y se reúne con su amigo, Ramón, que le pregunta cómo le fue y ríen.
Un camarero le pregunta por Esteban y le cuenta que ya no están juntos.
Regresan a casa tras ello, con Argi, su perro.
Allí Ramón le ayuda a abrirse un perfil para una página de contactos. Pone en sus datos que se llama Vicente Aldalur, y aunque tiene 76 años, pone 72.
Van luego a un local donde hay espectáculos de travestis.
Va al baño buscando relaciones, pero el primer hombre al que ve lo rechaza.
Ramón les dice a dos chaperos que su amigo se acaba de separar, pero que no tiene dinero, por lo que ellos van a buscar a otro candidato.
Se queja de tener que estar sin casa, a su edad y dice que no espera tener que volver a San Sebastián, y Ramón le dice que podrá quedarse sin problemas en su casa.
Vicente lamenta no haber dejado antes a Esteban y teme que ahora es demasiado tarde, pues estuvo 50 años en el armario y 25 con la misma pareja.
Unos días más tarde se celebran las fiestas del Orgullo y salen a divertirse.
Luego, en la discoteca, va hacia el baño, donde algunos hombres practican el sexo y los observa hasta que el hombre de una de las parejas lo anima a que se una a ellos, aunque entonces se le va la cabeza y cae sin sentido.
Algún tiempo después comparece con su hija Nerea ante la directora de una residencia de ancianos. Lee que tuvo un ictus tres meses antes que afectó a su brazo y pierna derechos, por lo que fue ingresado en Las Palmas, y como no despertaba lo llevaron de regreso a San Sebastián, y optaron por esa residencia porque la casa de ella es pequeña y no tiene ingresos suficientes para permitirse otra cosa.
Le preguntan por sus aficiones y le dice que nada en especial más allá de tomar el sol, y su hija les dice que llevaba años viviendo en Canarias.
Lo deja en su nueva habitación y le dice que irá el sábado para que vea a Argi, y que pensarán en una alternativa, aunque el padre le pide que lo olvide.
Deben moverlo con una grúa debido a su estado.
Por la noche, ya en la cama, escucha ruidos y se hace el dormido, pero otro anciano se dirige a él al darse cuenta de que no duerme y se presenta y le dice que es Xanti.
Le pregunta si la chica era su hija y le pregunta luego sí si es viudo, a lo que le responde que es divorciado y Xanti le cuenta que él es viudo.
Le dice que está bien, pero que en casa se aburría, pues ya vivió lo que tenía que vivir.
Escucha al día siguiente cómo Xanti bromea con su auxiliar a la que dice que espera que gane la derecha, pues está harto de rojeras y feminazis que le hacen sentir mal por ser hombre.
Entra luego el auxiliar que le asignaron a él, Iñaki, un hombre con el pelo teñido de rubio y claramente homosexual, y Xanti bromea y dice que con todas las chicas guapas le tuvieron que poner a un hombre, pero le dice que puede pedir que se lo cambien.
Lo lleva al comedor y comparte mesa con Xanti, que le presenta a sus compañeros, Félix y Antonio que le dicen que son pocos hombres en la residencia, y entonces Félix le dice, tras observarlo, que lo conoce, aunque él no lo recuerda y le dice que es Félix Gorostiza e hicieron la mili juntos en Loyola y recuerda que salía con una chica muy guapa que se llamaba Marisa.
Él le dice que se casaron, pero que ella murió, aunque ya estaban divorciados.
Se acerca Iñaki que le dice que le contaron que vivía en Canarias, y que él va a veranear a Maspalomas. Él le dice que vivía cerca de Las Palmas.
Lo llevan luego a la sala de rehabilitación para hacer ejercicios para tratar de mejorar, aunque le dicen que su problema no está en sus extremidades, sino en la cabeza y que no tenga prisa en mejorar.
Le dicen que no puede ir a dormir la siesta a su cuarto hasta después de la cena, pues creen que es bueno que socialicen para su salud física y mental.
Pero muchos de ellos duermen la siesta allí, en sus sillas.
Observa a una pareja que se besan y que se nota que están mal y los separan.
Por la noche Xanti le cuenta que él va todos los días a un gimnasio cercano y lo anima a agarrar fuerte su brazo con la mano mala y le dice que lo harán cada noche hasta que note que agarra fuerte.
Por la noche no puede dormir por los ronquidos de Xanti y ve que tiene un mensaje de Ramón que le dice que está preocupado y que llamó muchas veces, pero no escucha todo el mensaje ni el responde.
Entra luego en la App de citas y elimina su foto y sus datos, pero mira los perfiles de algunos hombres y ve el de Iñaki, al que saluda y le dice que tiene 48 años y que le envía una foto de su pene, lo que hace que se asuste y se le caiga el móvil.
En el desayuno tanto Xanti como Iñaki le insisten en que intente utilizar la mano derecha.
Lo sacan luego al jardín donde le está esperando Nerea que está hablando con Xanti, que le pregunta cuántos años lleva divorciado y ella le dice que 20.
Luego se queja con su hija de que Xanti es un metomentodo.
Nerea recibe una llamada y le dice a su padre que es Ramón, que está preocupado, pero él le cuelga de inmediato. Está enfadado con él porque le dejó claro que no quería regresar a San Sebastián y él la llamó.
Le pregunta a su hija por qué se hizo cargo de él y ella le responde que porque es su padre, aunque él dice que llevaban 25 años sin relación y le dice que no tuvo por qué llevarlo allí, pues cree que algo harán con la gente que no tenga a nadie.
Iñaki lo ducha y él se enfada de que lo llame "cari".
En el comedor Xanti nota a Iñaki serio y le dice que allí necesitan de su alegría
Tiene también sesión con la psicóloga que le dice que está pasando un duelo y es normal que esté enfadado, aunque él le dice que no desea hablar sobre ese tema.
Le pregunta por qué le pusieron a Iñaki de auxiliar y ella le dice que pensaban que se llevarían bien y él dice que preferiría tener una auxiliar porque es muy diferente a él.
Se la cambian, en efecto y Xanti le dice que ha tenido suerte, pues le pusieron la "chinita", y Vicente le dice que eso es ofensivo, y advierte a Xanti que aunque no hable no siempre piensa como él, aunque Xanti le dice que se lo dijo solo para animarlo, pues siempre está tenso, y le asegura que no es su enemigo.
Durante la siguiente visita de Nerea ve que a Xanti lo visitan su hijo y su nieto.
Poco a poco mejora y ya no va en silla, se maneja con bastón.
Participa. Va a misa y juegan al bingo y parece mucho más contento e integrado.
Algún tiempo después ya no necesita el bastón y sale con Xanti al gimnasio y luego se duchan todos juntos desnudos.
En otra de sus visitas, Nerea le cuenta que en Navidad se van a Lekeitio, con sus tías, que no entienden que se hiciera cargo de él.
En Nochevieja toman las uvas y luego bailan y se fija en Iñaki, y su alegría.
Por la noche Vicente ve porno gay en su móvil y vuelve a hablar con Iñaki en el chat.
Iñaki le pide una foto y le envía, sin cabeza, la foto de Xanti en bañador de joven y luego se masturba viendo las fotos que Iñaki le envía, pero también con la del joven Xanti.
Llega una nueva directora a la residencia, Idoia, que dice que desea hará cambios. Se organizarán por pisos en "unidades de convivencia" y cada unidad tendrá su comedor y establecerán para cada uno de ellos un plan de atención y vida individualizado, y les proponen que lleven de su casa muebles, fotos o cuadros…
Se reúnen con él y su hija y le preguntan qué desea y él dice que está bien, pues ya se acostumbró a esa vida, aunque sí le gustaría pasar más tiempo en su habitación e ir a su aire y poder salir al cine.
Nerea le pregunta si no debería decir lo de su condición, aunque él le dice que no y que nadie en la residencia lo sabe pese a ser una parte importante de él, pues tal como le
recuerda Neres que puso su vida patas arriba por eso.
Ve que ahora dejan a los dos ancianos que se besaban que se vayan juntos.
Ahora Vicente puede salir de la residencia y un día al ir al cine ve a Argi y lo sigue y el perro lo reconoce y va con él.
Ve que lo lleva un niño, y comprende que es Mikel, que le dice que el perro es de un amigo de su madre.
Tras salir del cine va a un pub, donde el dueño, al que conocía, Oscar, lo abraza.
Ve un montón de llamadas perdidas de Nerea que no contesta.
Le dice a Oscar que las cosas cambiaron y ya no hay tanta gente en ese pub porque la gente ya pudo salir del armario y no necesita esconderse, aunque Vicente le dice que antes se escondían en los bares y ahora en las aplicaciones, y que Maspalomas es un armario gigante.
Se va luego con Oscar, cuando cierra a la antigua sauna.
Al día siguiente lo llevan a la residencia unos ertzainas, donde está su hija, muy asustada y preocupada junto con varios agentes más.
Regaña a su padre, pues estuvo la policía buscándolo toda la noche y llegó apestando a alcohol.
Él le dice que el día anterior conoció a Mikel, su nieto y le dijo que el perro era de un amigo de su madre, aunque él no le dijo quién era.
Ella le dice que está esperando el momento de decirle todo a Mikel, aunque él le responde que nunca le ha preguntado por qué no lo lleva nunca, pues no le debe ninguna explicación, a lo que ella le responde si cree que es normal no preguntar nada sobre su nieto en tanto tiempo y le pide que hable con naturalidad.
Él le dice que ella tampoco ha hablado con naturalidad, a lo que le responde que nadie le enseñó a hacerlo y que no le ha hablado nada ni a Mikel ni a nadie porque ha heredado todos sus miedos y vergüenzas y le pregunta si no se da cuenta de la dinámica que genera a su alrededor, y aunque él le dice que no tiene que darle explicaciones, no deja de sentirse mal por no hacerlo.
Xanti le deja luego el periódico y le dice que hace días que no le lee nada.
En la residencia comienzan a hacer tareas de jardinería como terapia ocupacional.
Entretanto se empieza a comentar la llegada del coronavirus, aunque ellos comentan que es una exageración de los chinos.
Un día aparece Nerea con una caja llena de fotos familiares, aunque él le dice que no desea colgar ninguna en la pared porque no le gusta verse en las fotos antiguas.
Ven una de cuando era niño, en que está con un rey mago - en realidad su padre al que él no reconoció - y recuerda que le pidió una muñeca. Pero le trajeron un camión, que no es lo que le pidió a Gaspar, sino a sus padres y comprendió que los reyes son estos.
Años más tarde vio la foto y se dio cuenta de que Gaspar era su padre y que sabía que lo que él quería era una muñeca, aunque nunca hablaron sobre ello.
Por la noche le dice a Xanti que le envidia, pues es todo lo que le hubiera gustado ser, siempre tan seguro de sí mismo y tan amable y sabiendo conquistar a la gente, aunque Xanti le dice que él también lo ha conquistado porque es muy agradable hablar con él.
Ve que Xanti se queja, pues se encuentra mal y muy cansado y luego lo escucha tiritar por la noche, por lo que llama a la auxiliar, aunque entretanto intenta darle calor con masajes y colocándose luego en su espalda, tal como recuerda que hacía su padre cuando tenía frío de pequeño.
Al día siguiente los demás lo echan a faltar en el comedor y ve luego que se lo lleva una ambulancia y le cuenta que no se siente, pese a lo cual le desea ánimo a él.
Mientras está con las plantas van a verlo la psicóloga y la auxiliar de Xanti.
Celebran el funeral de Xanti. en la residencia, tras el que le da el pésame a su hijo, al que abraza, y llora y le dice que lo echará mucho de menos, pues lo quería mucho.
En su mesilla encuentra un cuaderno dentro del cual hay varios billetes de 50 euros y decide buscar en la red social a un chapero y lo contrata.
Pide una sesión con la psicóloga a la que le dice que se siente raro y le cuenta que es homosexual.
Le confiesa que le ha costado casi más que la primera vez el decirlo en voz alta.
Ella le da las gracias por compartirlo con ella y él le dice que es la primera vez en la vida que dice esa frase, pues no la utilizó con su mujer y su hija, solo les dijo que se había enamorado de otra persona que se llamaba Esteban y tenía pendiente decir esa frase.
Dice que hizo un mundo en su cabeza y cuando lo contó vio que no es para tanto y no quiere seguir así. Quiere que la gente sepa quién es, en la residencia.
Ella le dice que no es obligatorio salir del armario, por lo que le pregunta si lo hace por él o por la presión que recibe del exterior y le dice que por él.
Ella le dice que tiene todo su apoyo, pero le advierte que la gente que vive en la residencia es muy mayor y no cambiarán su modo de pensar y teme que no pueda soportar que alguien lo insulte o lo trate mal y si le compensa hacerlo.
Empieza a aumentar el número de casos de fallecidos por el COVID19.
Ve que llega un nuevo anciano a su habitación.
Llama después de todo ese tiempo a Ramón y le dice que necesita su ayuda.
En la siguiente visita de Nerea le pregunta cómo es Mikel, y le cuenta que es bueno y tiene algunos amigos y que se disgustó con uno porque no lo invitó a su fiesta de cumpleaños, pero, le dice, no podemos gustar a todos.
Él reconoce que no se ha portado bien con ella por miedo a qué pensarían los demás o lo que ella pudiera decir.
Nerea lo lleva hasta el aeropuerto y se despide con lágrimas en los ojos.
En el aeropuerto de Las Palmas lo espera Ramón y vuelven a abrazarse después de tanto tiempo y cogen luego el autobús hacia Maspalomas.
Debido al coronavirus se suspenden las fiestas y la cabalgada de Maspalomas.
Vicente sale a pasear por la playa, ahora desierta, y ve a lo lejos a otro hombre que lo saluda y hablan luego y comentan que escucharon que a partir del día siguiente los encierran en casa pese a que allí solo hay siete contagiados
Vicente le dice que cree que se acostumbrarán, pues se acostumbran a todo.
Le dice luego al chico que es muy guapo y que tiene una sonrisa muy bonita y le anima a decírselo a quien a él se lo parezca si lo piensa.
Se despiden tras ello.
Vicente se acerca al mar y se desnuda y se baña luego en el mar, en ese momento solitario.