Los Tigres
Los Tigres (2025) * España
Duración: 109 min.
Música:Julio de la Rosa
Fotografía: Pau Esteve Birba
Guion: Rafael Cobos y Alberto Rodríguez
Dirección: Alberto Rodríguez
Intérpretes: Antonio de la Torre (Antonio / "Tigre"), Bárbara Lennie (Estrella), Joaquín Núñez (José Díaz / "Gordo"), César Vicente (Nico), Silvia Acosta (Cinta), Jesús del Moral (Cano), José Miguel Manzano "Skone" (Richar).
El padre de Antonio y Estrella los graba en vídeo en su barco y les propone un reto. Al primero que recoja su reloj, que lanza al mar, se lo regalará.
Años más tarde, ya adultos, Antonio despierta a Estrella tras volver de pescar una corvina, antes de salir a trabajar.
Cuando se levanta, ella se coloca un audífono y salen juntos hasta el puerto, donde ven que el barco se aleja, por lo que Antonio sale corriendo y se lanza en marcha, aunque todo fue una broma del "Gordo", el jefe de operaciones, que vuelve al puerto para recoger a Estrella.
Se acercan a un petrolero chipriota para arreglar una válvula.
Otro marinero, Nico, le muestra a Estrella el arrecife que está haciendo con dos carritos de supermercado, aunque ella le dice que no funcionará, pues el hierro se oxidará.
Antes de empezar, el Gordo le cuenta a Antonio que la familia de dos desaparecidos en el pantano ofrece una recompensa por buscar sus cadáveres aunque asegura que es imposible, pues lo intentó el Chincheta y falleció y Antonio le indica que diga a la guardia civil que debe tirar un cerdo al lugar donde cayó el coche, una idea de Estrella.
Cuando llegan al petrolero la corriente es muy fuerte y los buzos suben sin hacer el trabajo, aunque el jefe les indica que si no lo hacen darán el trabajo a los holandeses, por lo que decide bajar Antonio, el más experimentado, y le pide a Nico que baje con él.
Mientras envían la pieza dañada a reparar, Antonio ve, tras una rejilla unos paquetes colgados y le comenta luego al Gordo que es la tercera vez que los ve en el mismo barco aunque el Gordo le dice que es mejor no meterse, pues no desea jugarse la vida ni el trabajo.
Estrella dibuja y le muestra a Nico su proyecto. Le dice que es mejor que lo haga con ladrillos de hormigón que duran más, y en forma circular.
Antonio sale corriendo para tratar de llegar a una reunión del colegio a la que les convocaron.
Llega tarde y Cinta, su exmujer le recrimina el retraso y le recuerda que lo único que tiene que hacer es llevar a las niñas al colegio y asegurarse de que entran, y les puede pasar algo por ir solas y le dice a continuación que va a denunciarlo, pues lleva años sin pasarle nada para las niñas, o le pasa muy poco, y no aguanta más.
Estrella contacta online con Marisa Ruiz, directora de la Reserva Marina de Vigo, que le pregunta si estuvo alguna vez en una reserva marina, y le dice que no, aunque Marisa le dice que nadie lo diría viendo su proyecto, y le da la enhorabuena, pues parece el de un experto.
Le pregunta por su nivel de buceo y le cuenta que su padre era buzo y que lleva toda la vida buceando y, que puede hacerlo pese al audífono, pues puede sumergirse hasta los 20 metros y su reserva está a 17.
Le cuenta que terminó la carrera 7 años antes y trabajó en Canarias hasta tres años antes en que regresó para cuidar de su padre, que tardó en morirse casi 5 años.
Salen los dos hermanos, "los Tigres", y el Gordo con la guardia civil a un pantano.
Ven que, en efecto, encontraron a uno de los cadáveres gracias a la idea de Estrella de lanzar un cerdo y observar a dónde lo llevaba la corriente, pero los demás creen que estarán en la parte más profunda dentro del coche, donde murió el Chincheta.
Cuando Antonio se dispone a hacer la última inmersión su hermana le advierte que será la última los encuentre o no, pues es su segunda inmersión, y aunque él dice que hay una familia esperando, Estrella le dice que él también, que tiene solo 15 minutos.
Encuentra al Chincheta atrapado entre unas ramas y lo suben y luego continúa hasta el coche, donde, en efecto está el resto de la familia y que enganchan y suben.
Estrella le dice que los 400 euros que le pagaron son una miseria por jugarse la vida y cree que podrían darle una medalla y él dice que se la dieron, y le muestra la medalla que cogió, que llevaba el Chincheta al cuello y le cuenta que este se quedó dormido.
Llama a su mujer y le dice que le va a llevar al día siguiente lo de las niñas.
Va agotado y se duerme en el coche y tiene una mano medio dormida.
Pero cuando llega a un chiringuito se acaba jugando el dinero en un pulso con con hombre negro, al que le dice que se jugará además su reloj profesional, aunque antes de ese pulso debe llamar a Estrella para decirle que no se encuentra bien y le pide que vaya a buscarlo, y nada más colgarle se cae sin sentido.
Lo lleva al hospital y lo ingresan y su hermana le dice que no puede bucear más, pues tiene una bomba en el corazón y le puede explotar.
Mientras lo acompaña, recibe otra llamada de Marisa, que le dice que intentó hablar con ella en varias ocasiones pero no la localizó y le dice que era para decirle que pasó la primera entrevista y les gustaría verla en persona la siguiente semana en Vigo, aunque ella le devuelve el mensaje y le dice que no podrá ir.
Antonio la despierta mientras duerme en la silla y le hace un hueco junto a él en la cama y él se pone en su móvil ruido del mar para dormirse.
Cuando le dan el alta va a ver a Cinta porque le llegó una carta del juzgado por una denuncia que le hizo ella por no pasar alimentos a sus hijas y le dice que no podrá verlas hasta el juicio.
Un día le dice a su hermana que ha tenido una idea y le habla del Delfos II, que llega siempre con droga y que va cada tres semanas y con coger uno solo de esos paquetes puede pagarle a Cinta lo que le debe y montar una escuela de buceo.
Su hermana le pregunta qué hará con la droga y él le dice que tiene un amigo en Algeciras que le puede ayudar a venderla.
Estrella le dice que no está de acuerdo y él dice que si no lo hace le quitan a las niñas y lleva toda su vida debajo del agua y fuera no sabe qué hará.
Él se va y Estrella, enfadada, ve viejas películas de ellos cuando eran niños, en la playa.
Despierta a su hermano a la mañana siguiente y le dice que un paquete es demasiado. Que se darían cuenta enseguida y lo cogerían.
Que el juicio por sus hijas tardará dos o tres meses y si el barco pasa como dijo, dará tiempo, pero hay que coger menos. Más veces y menos cantidad para no dejar rastro.
Calcula que necesita unos 80.000 euros para el juicio y la escuela de buceo, unos dos kilos.
Le muestra un pequeño taladro que aspira, y con tres aspiraciones golpes tendrían 600 gramos, Deben generar para ello una cámara de aire con el regulador y luego pegar los agujeros con un pegamento para piscinas que seca en tres segundos, aunque deben para ello desconectar la cámara para que no lo vea el Gordo.
Harán tres bajadas, pues cada vez que baje será como jugar a la ruleta rusa.
En su siguiente misión en el Delfos 2 baja, y desconecta, en efecto la cámara.
Entra en el compartimento de la droga y hace dos agujeros en un fardo y el tercero en el otro y los sella, aunque en el segundo pierde el pegamento y tarda más y además pierde el conocimiento unos segundos.
Va hasta el parque donde una muchacha, Yoli, cuida a las niñas y le dice que se las va a llevar a la playa y que ya se lo dijo a Cinta, y le pide que la llame para comprobarlo sabiendo que en el trabajo no le dejan tener el teléfono.
Van él, Estrella, las niñas y el Gordo a la playa y corren y se divierten en la playa.
Le muestran el lugar donde vivían de niños, un lugar donde ahora no hay nada pero que fue un poblado de pescadores y el abuelo alquilaba una cabaña en verano, aunque, como era un buzo famoso lo llamaban de todos lados y a veces tenía que dejarlos solos, pero no tenían miedo porque eran "Los tigres de Mompracem", que les explican eran los piratas de un libro, que vivían en Mompracem, una isla apartada del mundo.
Las niñas dicen que su madre cuenta que el abuelo no era famoso y que Estrella se quedó sorda porque el abueno no le curó el oído, aunque Antonio dice que es porque ella no dijo que le dolía porque era una niña.
Le preguntan cómo se lo hizo y les cuenta que buceando para coger el reloj del abuelo, un juego que hacían y que su padre dice ganaba siempre él.
Por la noche va Cinta a su casa aunque no entra. Le dice que si vuelve a llevarse a las niñas sin permiso no volverá a verlas.
Durante su siguiente misión, Nico le cuenta a Estrella que funcionó lo del arrecife con sus consejos en solo tres semanas y le dice que le gustaría que fuera a verlo.
Vuelven a atender al Delfos II y realizan la inmersión y el Gordo vuelve a quejarse de que está sin imagen, pero pierden también el sonido y ven que el umbilical está cortado y se alarman, por lo que deben lanzarse un compañero, Cano, para sacarlo.
Estrella ve que lleva demasiado tiempo abajo y está asustada.
Finalmente Cano lo ve flotando en el agua y que no se mueve. Cuando finalmente lo hace y recupera el conocimiento lo suben, aliviados.
Cuenta que no sabe qué le pasó. Que bajó a por una herramienta y se le enredó el umbilical y se desorientó, e ignora cómo se rompió el umbilical y piensan que debieron ser las hélices.
Ya a solas Estrella le pregunta qué ha pasado y él dice que no llegó a la compuerta y tuvo que romper el umbilical.
Cano le pide a Antonio que se pase esa tarde por su casa para hablar.
Al llegar a puerto, el Gordo les avisa de que tienen reconocimiento médico.
Estrella le pregunta si es obligatorio, pues tuvo que llevar a su hermano la noche anterior a casa porque bebió demasiado y consigue que Antonio pueda saltarse el control, pues el Gordo dice que tiene que irse a ver a su hermana, que se puso de parto.
Pero cuando llega a su casa cae sin conocimiento en el baño.
Cuando llega Estrella, y al ver que no le responde, debe forzar la puerta del baño y lo encuentra en el suelo y ve que se golpeó y está el suelo lleno de sangre y que no se acuerda de nada, pues se durmió, como en el agua.
Le dan una pastilla para que, si vuelve a pasarle, que se la ponga bajo la lengua y le cose ella la herida de la ceja, algo que aprendió con su padre, que se caía mucho, algo que él no recuerda porque entonces estaba en Noruega viviendo a 200 metros de profundidad. De hecho, según recuerda, salieron en Discovery, y que antes estuvo en Cabo Verde, y con el dinero que ganó, se compró un coche.
Visita a Cano en su caravana, y este le dice que quiere una parte de lo que está cogiendo.
Le dice que no va a denunciarlo y le propone un negocio, pues cree que eso hay que saber colocarlo y tiene a un conocido que lo haría.
Le dice tiene una hipoteca y dos hijos, como él, y con su trabajo no podrán durar mucho.
Estrella mira la web de la Reserva Marina de Vigo donde pone que se puede abrir el periodo de selección.
Antonio le cuenta que Cano quiere una parte y se ofrece a colocarla.
Para el siguiente trabajo le dice a su hermana que tiene que bajar ella, pues no está bien.
Antonio escucha un mensaje de Cano y les cuenta que el colega que le colocaba la droga le preguntó de dónde la sacaba, lo que le da mala espina, pues se junta con gente complicada y si se entera de dónde lo sacan no los dejará en paz y le va a decir que no les interesa y se buscarán a otro, pero él intenta contactar con él y no lo encuentra.
Va con Estrella hasta el parking donde estaba la caravana.
Se celebra la puesta de largo de la hija del Gordo con todos los trabajadores invitados.
Habla un momento con Antonio y le pregunta si conoce mucho a Cano y le dice que no, y el Gordo le dice que lleva días sin verlo y se pregunta si está metido en algo raro pues fueron a la oficina, lo registraron todo y se llevaron solo los partes de inmersión.
Entretanto Estrella baila con Nico y al rato desaparecen.
Cuando regresan le cuenta a Antonio que hacía tiempo que no se lo pasaba tan bien.
Él le cuenta lo que le dijo el Gordo y cree que los están buscando.
Mientras regresan, Antonio le pregunta si Nico va con ella, y Estrella le pregunta enfadada si estuvo mirando sus cosas, y él le dice que tuvo que hacerlo porque ella no le cuenta nada.
Ven que los siguen, pero cuando les adelanta ven que es un camión con inmigrantes.
Estrella lamenta no haberse quedado en Canarias, y aunque Antonio le dice que nadie le pidió que lo hiciera, le responde que tenía que cuidar de su padre y él estaba buceando por medio mundo y lamenta que a ella nadie la escuchara nunca y le dice que él es como su padre. Que ella cogió primero el reloj, pero tuvo que soltarlo por el dolor, y Antonio le dice que ganó porque él lo cogió del fondo, a lo que ella le responde que no la han escuchado nunca.
Mientras esperan en un paso a nivel les deslumbra por un coche que lleva puestas las largas y que los abordan con armas y le preguntan cuándo llega el próximo barco y le dicen que cuando llegue quieren la carga entera y le disparan a ella en la mano.
Un momento después, mientras se van, suena su móvil y escucha una grabación de esos hombres que le demuestran que hablaron con sus hijas.
Lleva a su hermana al hospital y el médico les dice que tuvo suerte y le salió limpio y en el informe puso, por su padre, que fue con un arpón.
Antonio llama a Cinta para comprobar que están bien ella y las niñas.
Le pregunta a Estrella qué van a hacer, y ella le dice que le diga lo que le diga ella hará lo que quiera y le lleva tras ello su portátil con el vídeo del día en que ella se quedó sorda, cuando salió quejándose por el dolor del oído y dijo que lo había cogido ella primero, pero como el que lo sacó a la superficie fue Antonio, fue para él el reloj.
Unos días más tarde le dice a su hermana que llegó el Delfos II.
Cuando llegan al puerto, el Gordo le dice a Estrella que están esperando a su hermano para el reconocimiento médico y ella le dice que no lo va a hacer y que se invente algo, pues no puede hacerlo, pero tiene que subir al barco.
Le dice que Antonio no está bien y que no pasaría el reconocimiento, pero tiene que subirse al barco por última vez, pues si no lo hace lo matarán a él o a sus hijas.
Le pregunta cuánto ha cogido y le dice que casi dos kilos que intentaron vender y se equivocaron.
Logra subir y le dice que coja lo que tenga que coger, pero que no lo suba al barco, y que a los 10 minutos abrirá las comunicaciones.
Su hermana le pone la pastilla bajo la lengua antes de que se sumerja.
Coge los dos paquetes, y, aunque siente su mano flojear, saca la mercancía y la lleva hasta una plataforma cercana para ocultarlas.
Regresan de madrugada hasta la plataforma marina, y baja Estrella ve que el mosquetón del que colgaban los paquetes se soltó y cayeron al fondo, y aunque intenta bajar son demasiados metros y su oído se lo impide.
Les queda aire solo para una inmersión y se lanza esta vez Antonio y llega, en efecto, a los paquetes a los que coloca en una boya para que suba, aunque uno de los paquetes se rompe y caen varios de los paquetes del interior y debe bajar para recuperarlos.
Arriba, Estrella comienza a preocuparse al ver que pasó demasiado tiempo y se prepara para bajar a buscarlo, y, de hecho, Antonio perdió el conocimiento, aunque logran despertarlo los golpes de la medalla en la escafandra y consigue subir.
Pero Estrella ve que no puede reaccionar y tiene medio cuerpo paralizado porque no hizo la descompresión y le dice que tiene una burbuja en la sangre y hay que volver a bajarlo, y se lanza con él al agua y vuelve a bajar pese al dolor de su oído.
Regresan a puerto y Estrella hace varios orificios y saca alguna cantidad de los paquetes y le dice a su hermano que esa vez lo hará ella.
Ya en el coche él le dice que lo siente.
Se acercan hasta el faro donde son abordados por dos tipos que recogen los paquetes y se llevan el teléfono de Antonio, que rompe a lloran cuando se marchan.
Unos días después Antonio, con parte del cuerpo paralizada, va a ver a Cinta y le entrega un sobre con dinero.
Le pregunta luego si va a quitar la denuncia y él le dice que se conforma con que le deje verlas de vez en cuando.
Estrella le dice que se va al día siguiente y él le entrega en el coche el reloj de su padre, y en cuya parte de atrás está grabado: "Este reloj pertenece a un tigre de Mompracem" y ella le dice que no lo quiere, y él lo tira al mar y se duerme a su lado en el coche.