Te cuento la película

El bueno, el feo y el malo

Il buono, il brutto, il cattivo (1966) Italia / España / Alemania USA

Duración: 174 min.

Música: Ennio Morricone

Fotografía: Tonino Delli Colli

Guion: Agenore Incrocci, Furio Scarpelli, Luciano Vincenzoni, Sergio Leone

Dirección: Sergio Leone

Intérpretes: Clint Eastwood (Rubio), Eli Wallach (Tuco), Lee Van Cleef (Sentencia), Aldo Giuffrè (Capitán de la Unión), Mario Brega (Cabo Wallace), Luigi Pistilli (Pablo Ramírez), Al Mulock (Elam), Antonio Casas (Stevens), Antonio Casale (Bill Carson), John Bartha (Sheriff), Antonio Molino Rojo (Capitán Harper).

Tres hombres llegan en sus caballos a un pueblo desértico.

Dos de ellos llegan por un extremo y el otro por el contrario y se van acercando el uno a los otros, todos ellos con sus manos sobre los revólveres.

Se juntan finalmente los tres en la puerta de la cantina a la que entran con sus armas en la mano y se escucha un tiroteo.

Y de pronto un hombre sale del local tras romper la cristalera, "el feo", que lleva el brazo de un hombre. Con él sube a un caballo en el que huye.

Sale tras él el hombre que llegó solo malherido y sin su brazo, mientras que los otros dos hombres permanecen muertos en el suelo.

Un muchacho da vueltas subido en su borrico a la noria corre hacia la casa al ver que se acerca un jinete.

El hombre baja del caballo y se dirige a la casa.

Dentro, una mujer sirve la comida antes de retirarse con el muchacho.

Sale entonces el dueño de la hacienda, que se sienta en la mesa, y frente a él se sienta el recién llegado y comienzan a comer ambos, sin dirigirse la palabra.

Finalmente el hombre le pregunta si le manda Baker y le pide que le diga a este que no tiene nada más que contarle y que solo desea vivir tranquilo y que no lo atormente, pues no sabe nada de la caja de dólares y que él cumplió lo acordado, y que si le hubiera hecho caso, la caja no habría desaparecido.

El visitante le cuenta que sabe que ha ido a verlo un tal Jackson, lo que el dueño de la casa, Stevens, reconoce, y el desconocido le pregunta qué habló con él sobre la caja.

Stevens le pregunta cuánto le paga Baker por matarlo, a lo que le responde que 500 dólares y le pregunta por el nuevo nombre de Jackson, y el hombre le dice que se hace llamar Bill Carson.

Stevens le entrega una bolsita donde hay 1.000 dólares, y le dice que es para él, aunque el desconocido le dice que Baker pagó y él tiene sus reglas, y cuando uno le paga siempre termina su trabajo.

Stevens echa mano a su pistola, pero el otro hombre es más rápido y acaba con él y se lleva el dinero y debe matar a otro hombre que llegaba con un rifle.

Cumplido el encargo, va a ver a Baker, que está en su cama y le cuenta el nombre que utiliza ahora Jackson, aunque le dice que también le habló de una caja que desapareció llena de dólares, aunque le asegura que ya no volverá a hablar.

Baker le entrega los 500 dólares prometidos, pero el pistolero le dice que Stevens le dio 1.000 por matarlo a él y ríen los dos, pero luego le dice que cuando alguien le paga siempre termina su trabajo, tras lo que le pone la almohada en la cara, dispara tres veces y ríe.

Este es el hombre "malo".

En otro punto, el "feo" cae cuando disparan a su caballo y se ve rodeado por tres hombres, uno de los cuales saca un cartel y le dice que se parece a un hombre por el que ofrecen 2.000 dólares.

Se escucha entonces una voz a espaldas del hombre del cartel que le dice a este que él no se parece al que los va a cobrar.

Como parece que el recién llegado tiene la mano en el bolsillo, el hombre se dispone a dispararle, pero era un falso bolsillo y lo que tenía a mano era su revólver con el que dispara y acaba con los tres hombres.

El "feo" sonríe y le da las gracias mientras se agacha para coger su arma, aunque el desconocido pone el pie sobre ella y le impide hacerlo, y le pregunta cuánto vale ahora, y le dice que 2.000 dólares y mientras sonríe le coloca una bala entre los dientes.

Lo lleva luego atado tumbado sobre un caballo y boca abajo mientras el detenido lo maldice y le pide que lo desate y le asegura que si no lo suelta acabará con él.

Lo lleva hasta la oficina del sheriff, que le entrega el dinero prometido.

Ya con la soga al cuello, leen sus cargos e indica que está reclamado en 14 condados acusado por delitos de homicidio, robo a mano armada a bancos y servicios postales, robos sacrílegos, incendio de una cárcel, perjurio, bigamia, abandono del hogar conyugal, incitación a la prostitución, chantaje, encubrimiento de robos, tráfico de moneda falsa, uso de dados cargados y barajas marcadas, agresión y lesiones.

Montado en un caballo, y cuando se disponen a arrearlo para que salga corriendo y Tuco muera ahorcado, un certero disparo efectuado por el "Rubio", el hombre que lo libero, corta la cuerda y distrae a los presentes haciendo volar los sombreros de varios de ellos mientras el caballo sale a toda velocidad, pero con Tuco sobre él.

Luego el Rubio se deja caer sobre un carro y sale a toda velocidad también.

Ya lejos de la población se reparten el dinero de la recompensa a partes iguales.

Tras la huida su precio subirá a 3.000 dólares, pero Tuco desea una parte mayor. Le dice a su cómplice que el mundo está dividido entre quienes tienen la soga al cuello y quienes la cortan y el cuello es el de él, que es quien se la juega, a lo que el Rubio le responde que él es el que corta, y si le rebaja el porcentaje podría fallar la puntería y él le dice que si falla es mejor que lo haga de verdad, pues do contrario se las verá con él.

Pronto estará de nuevo, en efecto, con la soga al cuello en otra población.

Para entonces está ya reclamado en 15 condados y se añaden los delitos de descarrilamiento, ultraje de una adolescente y evasión de cuatro cárceles.

Observa sus maniobras "el malo", al que llaman "Sentencia" y al que un hombre sin piernas informa de que los nordistas atraparon en una emboscada a la escolta que llevaba el oro de la Confederación y solo tres soldados se salvaron: Stevens, Baker y Jackson, pero no se sabe nada de la caja de los dólares.

Tras un juicio absolvieron a Jackson, que poco después desapareció y se convirtió en Bill Carson y que este volvió a enrolarse y perdió un ojo en combate, aunque le podrá informar mejor María, que ahora está con él en Santa Ana.

Entretanto el Rubio, igual que en la anterior ocasión dispara, pero falla el primer disparo y debe hacer varios más para soltar la cuerda y luego recoge a Tuco en su caballo.

Se detiene ya en el desierto y lo hace bajar y le dice que no ve porvenir con un hombre como él, por lo que va a disolver la sociedad y lo deja atado y se queda con los 3.000 dólares y le dice que el pueblo más cercano está a 70 millas.

Se va mientras Tuco suelta improperios sin parar y asegura que lo matará.

Él se detiene y le dice que es un ingrato, pues le ha salvado la vida numerosas veces.

Un grupo de borrachos tira de su carro a una mujer frente al hotel de una población.

Cuando entra escucha que la llaman, María y corre ilusionada pensando que se trata de Bill, aunque en realidad es Sentencia que le pregunta dónde está Bill y la abofetea repetidamente para obligarla a confesar, a lo que le responde que no sabe dónde está, pues se marchó 10 días antes con su destacamento, el Tercero de Caballería del General Sibley, que se dirigía a Santa Fe.

Tras desatarse y cruzando una pasarela, Tuco, agotado, llega a una población y se acerca a la fuente, donde se refresca antes de ir a la tienda local, donde venden armas.

Tuco prueba varios revólveres e intercambia piezas de unos a otros hasta lograr uno que le satisface y que prueba en el patio mientras bebe whisky.

Obliga al tendero a darle los 200 dólares que tenía, antes de marcharse con el arma y con un sombrero que también le robó.

Observa cómo el ejército sureño al mando de Sibley está de retirada debido a que los voluntarios de Colorado están a 5 millas, y algunos de los soldados desertan.

Tuco pregunta al dueño del hotel, al que apunta por su arma, por el dueño del caballo tras ver que es el del Rubio y le indica su habitación.

En ella el Rubio limpia su arma mientras ve la desbandada del ejército sureño.

Varios hombres tratan de sorprenderlo, pero el ruido de sus espuelas lo alertan.

Cuando el ejército reanuda su marcha, y aprovechando el ruido, entran tres hombres, aunque el Rubio acaba con los tres, aunque se ver sorprendido por Tuco, que entró por la ventana y que le obliga a tirar su arma.

Empiezan a escuchar entonces cañonazos fuera.

Tuco le pasa una soga con un nudo corredizo y le pide que la pase por una viga y que se suba en una banqueta y que meta el cuello dentro y le dice que en vez de disparar a la soga lo hará a las patas del taburete.

Pero justo en ese momento una bala de cañón impacta contra el hotel y Tuco cae al piso de abajo y ve arriba la soga sin nadie colgando.

Comienza tras ello su persecución siguiendo el rastro de los fuegos que encendió.

Lo encuentra en un pueblo cercano preparado para salvar de la horca a otro delincuente al que entregó, "Shorty", como hizo antes con el propio Tuco, que lo sorprende a él con su arma y no le permite salvarlo.

Lo desarma a él y le obliga a acompañarlo, él a caballo y el Rubio a pie, por el desierto, y cuando ve que va a beber de su cantimplora se la agujerea y le tira el sombrero y le advierte que están en un desierto de 150 millas de largo en el que se adentran mientras Tuco se cubre con una sombrilla.

Poco a poco al Rubio se le agotan las fuerzas y tiene quemaduras en la piel por culpa del sol, y finalmente cae exhausto a unas 120 millas de una población y Tuco ríe al verlo caminar a gatas y cuando cae saca su pistola para acabar con él, aunque justo en ese momento se escucha el trote de caballos que se acercan y ven que se trata de una diligencia militar que avanza a toda velocidad y a la que Tuco obliga a parar y observa que dentro hay cuatro soldados muertos.

Mientras les roba sus pertenencias se da cuenta de que uno de los soldados sigue vivo y le pide agua y dice que le pagará por ella 200.000 dólares.

El hombre, que lleva un parche en el ojo le dice que es Bill Carson y Tuco le pregunta dónde está el dinero prometido y le cuenta que está en una caja del Cuarto Regimiento y que no fue Baker, sino él quien lo escondió en el cementerio de Sad Hill, en una tumba, aunque no llega a decirle el nombre porque necesita beber antes.

Cuando regresa a la diligencia con ella ve que el Rubio está junto a esta y que Carson murió, y cuando rabioso se dispone a matar al Rubio, este le dice que si lo hace nunca encontrará el dinero, pues Carson le dijo el nombre que figuraba en la tumba donde lo escondió, y tras decirlo pierde el conocimiento, por lo que Tuco le da agua.

Llegan en el carro hasta el convento de San Antonio, vestidos como soldados sureños tras hacerse con los uniformes de los fallecidos y pide que atiendan al Rubio, aunque le indican que no cabe nadie más, pues tienen el lugar lleno de soldados heridos, y deben meterlo en la celda de uno de los frailes, para tratarlo, pues está deshidratado y con la piel quemada.

Tuco le dice que debe ser sincero y que ni siquiera un milagro puede salvarlo y reconoce que es culpa suya, pero que si él estuviera en su misma situación le diría dónde están los dólares, y cuando los tenga, honrará su memoria y le dirá una misa cantada diaria.

Pero en vez de hablar le lanza encima el café y le dice luego que va a dormir tranquilo porque sabe que su peor enemigo vela por él.

Cuando mejora Tuco le apremia para marcharse, pues llegan más carros llenos de heridos y teme que los recluten a ellos también.

Tuco pidió hablar con el padre Ramírez, el prior, y cuando regresa de un viaje lo recibe.

Lo llama por su nombre, Pablo y le pregunta si no se acuerda de él, que es su hermano Tuco, aunque Pablo se muestra remiso a decir nada.

Tuco le pregunta por sus padres y Pablo le pregunta si se ha acordado de ellos después de 9 años y le dice que su padre murió el año anterior y su madre unos días antes y que preguntó por él antes de morir, y hace que Tuco llore al escucharlo.

Le dice que en ese mundo, si uno no quiere morirse de hambre, debe hacerse fraile o bandido y cada uno eligió su camino y le recuerda que cuando él se fue para hacerse fraile, fue él quien tuvo que hacerse cargo de sus padres y trabajar duro pese a tener solo 12 años y si él se hizo fraile es porque es demasiado cobarde para hacer lo que él hace, y tras ello se pelean mientras el Rubio los observa.

Antes de marcharse, Pablo le pide perdón.

Abandonan finalmente el convento y durante su huida se topan con un grupo de soldados, y al observar Tuco que van vestidos de gris, como ellos comienza a dar vivas al general Lee y en contra de los yanquis, para darse cuenta cuando están encima que su uniforme no es gris, sino azul, pero que estaban cubiertos por el polvo.

Tomados por soldados enemigos, son arrestados y llevados al campo de prisioneros de Betterville, donde Tuco decide hacerse pasar por Bill Carson, además de llevar un parche en el ojo, por lo que, cuando pasan lista, un sargento, en el que Tuco reconoce a Sentencia escucha su nombre, se pone en guardia.

El cabo que pasaba lista lo golpea debido a que tardó en responder cuando lo nombró.

Sentencia le pide sin embargo que los trate bien a él y al Rubio antes de ir a ver al comandante, que está muy enfermo debido a una gangrena, pero que pide a Sentencia que traten a los prisioneros como prisioneros, sin malos tratos, aunque el sargento arguye que debe hacerse respetar y dispone de pocos hombres.

El comandante sabe que les roban a los prisioneros y que hay merodeando el campo, malhechores dispuestos a adquirir el botín, y no desea permitirlo mientras él sea el comandante, aunque el sargento repite: "mientras sea comandante", pues sabe que le queda poco tiempo.

El sargento pide que lo lleven ante él y pide a sus compañeros de correrías, los que están fuera del campamento que se marchen durante un tiempo hasta que les avisen.

Tuco se presenta ante el sargento, que lo invita a comer.

Sabe que Tuco venía de Santa Fe y le pregunta por qué se hace llamar Bill Carson, y le responde que para no decir su verdadero nombre para evitarse problemas, aunque Sentencia ve que lleva una caja de tabaco con el nombre de Bill Carson grabado.

Hace que un grupo de prisioneros toque para ahogar los gritos de Tuco, torturado por el cabo Wallace, mientras Sentencia le pregunta de qué habló con Carson y dónde metió los dólares, y aunque él dice que no sabe de qué habla, acaba confesando que el dinero está en una tumba del cementerio de Sad Hill, aunque le dice que no sabe en qué tumba, pero que el Rubio sí lo sabe.

Llevado ante Sentencia, este entrega al Rubio ropa de civil y le dice que para él ya acabó la guerra y se van hacia 200.000 dólares en oro.

Le pregunta si no va a sonar la música para él y Sentencia le pregunta si hablará a lo que le responde que probablemente no, y Sentencia le dice que no lo hará porque sabe que hablando no se salvará.

Que ahora cambia de socio y además él solo quiere la mitad.

Entretanto Tuco es escoltado por Wallace, que lo sube al tren. Su misión es entregarlo para que lo ahorquen.

Cuando ve que el cabo duerme trata de quitarle la pistola, aunque este le muestra que solo simulaba dormir.

Le pide luego que le deje hacer pis, para lo que se asoman a la puerta, y una vez allí, y con la cadena que lo ata se la pasa por el cuello a Wallace y se tira del tren y lo golpea contra una piedra hasta acabar con él, aunque sigue encadenado, por lo que decide poner al sargento dentro de la vía y él por fuera y la cadena queda cortada por las ruedas del tren, al que luego se sube.

Sentencia y el Rubio llegan, junto con cinco hombres del primero a una ciudad que está ya medio destruida debido a los cañonazos.

También llega hasta allí Tuco, que se oculta entre los centenares de personas que tratan de abandonar la ciudad y se hospeda en un hotel abandonado y semiderruido, aunque al entrar en él es visto por Elam, el hombre al que arrancó el brazo.

Tuco decide darse un baño espumoso al que echa todas las sales que encuentra.

Elam lo sorprende en la bañera, aprovechando su situación de indefensión, pero Tuco se adelanta y le dispara con un revólver que sujetaba bajo el agua y acaba con él y le dice que cuando se va a disparar no se habla tanto.

Fuera se escucha el disparo y el Rubio dice que cada revólver tiene su voz, y que esa la conoce.

Sale de su escondite y Sentencia pide a uno de sus hombres que lo siga, aunque el Rubio lo sorprende y acaba con él.

Todavía en la bañera, y mientras juega con la espuma, Tuco escucha la puerta, por lo que sale desnudo, aunque armado, aunque cuando se dispone a abrir la puerta ve que le está apuntando el Rubio por detrás.

Le pregunta cómo logró salir de aquel lugar y le dice que salió con Sentencia y le hace ver que si hubiera hablado no estaría allí, por lo que sigue siendo el único que conoce el secreto.

Tuco le dice que volverán a trabajar juntos, aunque antes matará a Sentencia, ante lo que el Rubio le advierte que Sentencia está con cinco hombres muy rápidos.

Cuando estos ven que el Rubio mató al otro hombre y que se acerca Tuco, Sentencia advierte a sus hombres que tengan cuidado, pues son dos.

Mientras se despliegan los hombres de Sentencia, Tuco avanza con cautela y el Rubio le pregunta si quiere morir solo y avanza con él.

Desde un alto dispara un hombre, pero no acierta y Tuco acaba con él.

Dos hombres tratan de sorprenderlos por detrás, pero entonces impacta una bala de cañón entre los cuatro hombres, y cuando se disuelve el polvo son los hombres de Sentencia los que son sorprendidos por detrás.

El Rubio acaba con otro hombre que les apuntaba desde arriba, pero Tuco le dice que Sentencia es cosa suya.

Trata de sorprenderlo, pero a quien encuentra en su cama es a Hank, el primer fallecido, sobre el que hay una nota en que le dice: "nos veremos, idiota".

Siguen su camino y son sorprendidos por un grupo de soldados que los retienen y los llevan hasta su puesto de mando.

El capitán les pregunta qué buscaban allí y Tuco dice que habían ido a enrolarse.

Les da una botella. El Rubio bebe poco, Tuco más, y el capitán le dice que hará carrera en el ejército por su espíritu de combatividad y que pronto serán los gloriosos soldados del puente Langstone, que los sudistas decidieron que era la clave de esa región y realizan dos asaltos diarios, aunque tienen la orden de dejar el puente intacto, pese a lo cual él en su cabeza sueña que ordena volar el puente y el Rubio le pregunta por qué no lo vuela de verdad, y les dice que incluso estudió un plan.

Les dice que la hora mejor para hacerlo sería después del ataque diario, durante la tregua que se dan para retirar a los heridos, pero le falta el valor para desobedecer.

Comienza el ataque de ese día y el capitán ordena salir a combatir en medio de los cañonazos enemigos, y ven al otro lado del puente a los confederados.

Los cañonazos a ambos lados del río van acabando con numerosos soldados y el Rubio dice que nunca ha visto morir de forma tan estúpida mientras los soldados de uno y otro bando se encuentran en medio del puente.

Tuco le dice que los dólares están en la otra orilla del río y deben atravesar el puente, y el Rubio le dice que si lo vuelan, los ejércitos deberán ir a matarse a otra parte, y se da cuenta entonces que tienen a su lado una caja de explosivos.

Hieren al capitán y el Rubio le da un trago y le advierte que harán un poco de ruido.

Entre él y Tuco cargan con la caja de explosivos y se acercan hacia el puente en medio del tiroteo incesante.

Para ir más deprisa cargan la caja en una de las camillas y avanzan hacia el puente mientras los soldados se afanan por retirar a sus heridos.

Tras el cese de las hostilidades ellos avanzan bajo el puente con la caja de dinamita y colocan cargas en los pilares del puente, y mientras lo hacen Tuco advierte a su socio que podrían morir los dos y el Rubio le dice que sería peor que muriera uno solo, pues el otro no podría encontrar el dinero, ante lo que Tuco le propone que cada uno diga su mitad, mientras encienden la dinamita.

El capitán, a punto de morir, pide al doctor que le haga vivir un poco más para verlo.

Tuco dice que el cementerio es el de Sad Hill y el Rubio que la tumba es de Arch Stanton.

Al momento el puente vuela y el capitán muere contento tras ver cumplido su sueño.

Continúan las hostilidades entre los dos bandos durante unas horas.

Cuando despiertan Tuco y el Rubio ven que, como imaginaban, los soldados abandonaron el lugar y se marcharon, por lo que cruzan el río para ver la otra orilla llena de cadáveres de sureños.

En un edificio en ruinas ven a un soldado herido y el Rubio lo cubre con su gabardina y le da su cigarro, antes de verlo morir.

Tuco aprovecha y coge la delantera y se marcha tras coger un caballo, aunque el Rubio no se altera. Con su cigarro enciende la mecha de un cañón y Tuco cae del caballo y corre luego hacia el cementerio mientras trata de esquivar un segundo cañonazo.

Cuando llega al cementerio se siente abrumado al ver ante sí centenares de tumbas y corre casi sin sentido de unas a otras hasta que encuentra la de Stanton.

Comienza a cavar de inmediato valiéndose de otra cruz de madera hasta llegar a la caja.

Aparece entonces el Rubio, que le lanza una pala y le dice que con eso lo hará mejor, aunque cuando se dispone a cavar cae junto a él una segunda pala.

Se ven sorprendidos por Sentencia, que les apunta con su arma y les dice que entre los dos lo harán más deprisa, aunque el Rubio enciende su cigarro con tranquilidad y les asegura que aunque cavaran un año no aparecería el dinero porque no están allí los dólares, y tras abrir la caja de una patada les muestra que solo hay un esqueleto.

Tuco se enfada, pero el Rubio le dice que no podía esperar que confiara en él.

Les dice tras ello que escribirá el nombre de la tumba en una piedra que coloca en el centro de una plaza circular y propone un duelo a tres, para lo que cada uno de los tres se coloca en un extremo del círculo en cuyo centro está la piedra.

El Rubio es el más rápido y alcanza a Sentencia, que queda herido, mientras que Tuco ve que su revólver carece de balas.

Remata a Sentencia, que intentaba disparar de nuevo, y que tras el nuevo balazo cae en la tumba abierta.

Tuco, por su parte, insulta al Rubio, pues Sentencia podría haberlo matado cuando el Rubio le cuenta que descargó su revólver la noche anterior.

Le dice luego que el mundo se divide en dos categorías: los que tienen el revólver cargado y los que cavan, y que él cava, tras lo que lo conduce a una tumba sin nombre, tras confesarle que en la piedra tampoco escribió ninguno, y le cuenta que Carson le dijo que era la tumba sin nombre junto a la de Stanton.

Le obliga a cavar y cuando abre la caja ve que hay varias sacas que ve que están llenas de monedas de oro, por lo que ríe eufórico hasta que se percata de que cuelga una soga con un nudo corredizo del árbol que hay frente a él, y el Rubio le pide que se la pase por el cuello mientras le apunta, y procede luego a atarle las manos.

Coge luego el caballo de Sentencia y le dice que harán como en los viejos tiempos. Que habrá una mitad para cada uno.

Carga cuatro de las sacas en el caballo y deja las otras cuatro tiradas frente a Tuco, que con la cuerda al cuello, está en pie sobre una endeble cruz.

El Rubio se aleja en el caballo y le dice que lo siente mientras se aleja.

Tuco ve frente a sí el oro, pero tiene las manos atadas y no puede hacer nada y comienza a tambalearse sobre la cruz.

Las fuerzas comienzan a fallarle mientras ve alejarse al Rubio, que desde lejos dispara y corta la cuerda de la que pendía, y Tuco cae contra una saca y comienza a gritar improperios, al tener las manos atadas al Rubio, que ve cómo se aleja con el dinero.

Calificación: 7