Cónclave
Conclave (2024) * Gran Bretaña / USA
Duración: 115 min.
Música: Volker Bertelmann
Fotografía: Stéphane Fontaine
Guion: Peter Straughan (Novela: Robert Harris)
Dirección: Edward Berger
Intérpretes: Ralph Fiennes (Thomas Lawrence), Stanley Tucci (Aldo Bellini), John Lithgow (Joseph Tremblay), Isabella Rossellini (Hermana Agnes), Lucian Msamati (Joshua Adeyemi), Carlos Diehz (Vincent Benítez), Sergio Castellitto (Goffredo Tedesco), Brían F. O'Byrne (Raymond O'Malley), Jacek Koman (Janusz Wozniak).
El cardenal decano, Thomas Lawrence llega hasta la habitación del papa, recién fallecido, y junto a otros tres se arrodilla en su cabecera y reza.
Le quitan el anillo y arrancan el sello.
Lawrence habla con el cardenal Aldo.Bellini, secretario de Estado, que desea llevarse como recuerdo el ajedrez con el que jugaba por las tardes con el papa y le cuenta que su muerte debió ser por un ataque al corazón.
Preguntan al arzobispo Janusz, Wo?niak, prefecto del papa y confidente de este, que les cuenta que fue él quien descubrió el cuerpo y llamó al médico, aunque ya era tarde y que da el pésame a Thomas y a Aldo, como personas más cercanas al papa, y dice que no los avisó antes porque el cardenal Tremblay se lo pidió hasta no tener certezas.
Les entrega luego el informe del último día del papa y le preguntan quién fue el último en reunirse con él y les dice que fue el propio Tremblay,
Le dicen a Lawrence que, como decano, la responsabilidad del cónclave recae sobre él.
Tras llevarse el cuerpo del papa fallecido sellan su habitación.
Tres semanas después. Víspera del cónclave.
Wozniak solicita hablar con Lawrence, aunque le dice que los cardenales llegan en una hora y ya no queda tiempo pues estarán enclaustrados desde las 6, por lo que lo verá después de recibir a los cardenales.
Para atender a los cardenales llegan también un grupo de monjas a cuyo mando está la hermana Agnes cuya primera tarea es guardar los móviles y tablets de los 103 cardenales.
Lawrence se encarga de recibirlos a todos. Cuando llega Bellini dice que la prensa da como candidato mejor posicionado y Lawrence le dice que coincide con ellos, a lo que le responde que puede que no sea digno, ante lo que Lawrence le sugiere que entonces no compita, aunque él asegura que no está dispuesto a ceder el puesto a su máximo oponente, que es el último en llegar, el reaccionario cardenal Goffredo Tedesco.
Ante Bellini, Lawrence lamenta no haber terminado bien con el papa, al que pidió permiso para renunciar como decano y entrar en una orden, pero rechazó su renuncia.
Bellini le confiesa que le contó su crisis de fe al papa, aunque este reconoció que él mismo tuvo dudas sobre la iglesia.
Va finalmente a ver a Wozniak, que lamenta no haber acudido a él antes, pero prometió que no diría nada a Tremblay, y le cuenta que el día que el papa murió la última reunión oficial fue con Tremblay, y en esa reunión oficial, el santo padre lo cesó por mala conducta grave y que no se lo dijo antes porque solo los últimos días escuchó rumores de que podría llegar a ser elegido papa, y le cuenta que el santo padre se lo contó en la cena, aunque sin contarle la razón del cese, que dijo, se aclararían muy pronto.
Se inicia el enclaustramiento, y las religiosas se encargan de comidas y comedor.
Lawrence es informado de que hay un cardenal más que no estaba en la lista, pues fue nombrado in pectore por el papa. Vincent Benítez, arzobispo de Kabul, de origen mexicano, que fue nombrado el año anterior tal como muestra la carta de nombramiento enviada a la archidiócesis de Kabul y que se mantuvo en secreto por deseo del papa.
Comentan que fue cardenal en Afganistán, donde apenas hay católicos y entienden que su nombramiento se mantuvo en secreto para garantizar su seguridad y deben admitirlo y los demás cardenales lo observan con curiosidad cuando lo presenta Lawrence y muchos le aplauden como recibimiento y Lawrence le pide que bendiga la mesa.
Tedesco llama a Lawrence, que le hace ver lo bonito que es ver a gente de tantas razas y nacionalidades unidos por una misma fe, aunque Tedesco observa que todos están sentados junto a los más cercanos. Italianos con italianos españoles con españoles, ingleses con ingleses… separados cada uno con los de su idioma, algo que no ocurría cuando en todo el mundo se seguía la misa tridentina y todos hablaban en latín, algo con lo que acabaron, sus amigos liberales y deben, por lo que cree, necesitan la tradición de Roma y necesitan un papa italiano después de 40 años.
Los cardenales liberales se reúnen y dicen que Tedesco actuó astutamente manteniéndose fuera de Roma para no dar ninguna entrevista que pudiera haber acabado con él y creen que cuenta con 15 votos de partida y Bellini, que está con los liberales, entre 20 y 25, y deben trabajar para conseguir una mayoría de dos tercios.
Bellini dice que defiende el sentido común en temas como gays o divorcio, no volver a la liturgia en latín o a las familias de 10 hijos por no poner medios y respeto para otras creencias y para otras visiones de la iglesia y que las mujeres participen más en la curia, y aunque le indican que es mejor que oculte eso, dice que no desea ocultar sus ideas.
Se reparten los papeles para hablar con los demás cardenales y ganar adeptos.
Lawrence habla con Tremblay sobre su última reunión con el papa, pues este le exigió la renuncia, lo que él niega y pide que se lo pregunte al señor Morales, que estuvo en la reunión, aunque no puede hacerlo debido a que están enclaustrados y le dice que Wo?niak, que fue quien se lo contó bebe demasiado, lo que pudo afectar a su juicio y además sabe que no aprueba que su nombre suene como futuro papa.
Lawrence le pregunta de qué habló con el santo padre, a lo que le responde que fue una conversación privada y muy apreciada para él.
Primer día del cónclave
Lawrence es quien realiza la oración para pedir que Dios les ilumine en la elección y dice que ninguna facción debería intentar dominar a otra, y que el regalo de Dios es la variedad y que lo que más teme es la certeza, pues incluso Cristo tuvo dudas, y espera tener un papa que dude y que peque y sea capaz de pedir perdón.
El asistente de Lawrence, Monseñor Raymond O'Malley, recibe la orden de esta de localizar a Monseñor Morales para que se entere de lo que sucedió en la última reunión de Tremblay con el papa y si ocurrió algo que lo inhabilitara.
Cuando se inician las votaciones, cada cardenal jura sobre el Evangelio antes de cerrar las puertas para proceder al primer escrutinio.
Votan uno a uno cada cardenal. Y en el recuento Adeyemi tiene 21 votos, Tedesco 18, Bellini 17, Tremblay 16, Lawrence 5 y varios más con uno solo, incluido Benítez.
El humo oscuro informa al mundo que todavía no hay nuevo papa.
O'Malley informa a Lawrence que la prensa detectó la presencia de un cardenal que no figuraba en el listado, y le da a Lawrence apuntes de su biografía. De sus destinos en Veracruz y el Congo, donde fundó un hospital para mujeres víctimas de violencia sexual genocida, después fue a Bagdad y finalmente a Kabul.
Se planteó una posible renuncia por razones de salud, pero el papa le insistió para que se quedara y Lawrence le pide que indague sobre el tema.
Le informa además de que habló con Monseñor Morales que le dijo que no existían motivos para que Tremblay no pueda ser papa, aunque no lo creyó del todo cuando le contó que el informe sobre Tremblay había sido retirado.
Los liberales creen que el discurso de Lawrence no les ayudó y además hubo cinco votos para el propio Lawrence, que dice que pedirá que voten a Bellini.
Pregunta luego a Benítez por su salud, que le dice, es perfecta y le confiesa que le votó a él, que se sorprende y le dice que él no es un serio candidato.
Ve luego a Bellini y le dice que lamenta que los pocos votos que obtuvo él fueran en detrimento de los suyos y Bellini le dice que no le creía tan ambicioso y que si los liberales no están unidos acabará siendo Tedesco pontífice, y recuerda que le hizo la vida imposible al anterior y destruirá todo su legado y acabará con 60 años de progreso.
Lawrence le dice que Adeyemi también tiene posibilidades, aunque Bellini le recuerda que Adeyemi piensa que los homosexuales deben ir a prisión.
Lawrence insiste en que no tiene el más mínimo deseo de ser papa y Bellini le dice que todo cardenal lo desea y que todos han pensado con el nombre que elegirían.
Lawrence se despierta al escuchar gritos en el cuarto de al lado y ve que era una monja discutiendo con Adeyemi, su vecino de habitación.
Segundo día de cónclave
Adeyemi tiene 34 votos, Tedesco, 25, Bellini, 18, Tremblay 16, Lawrence, 9 y Benítez 2.
Proceden tras ello a la siguiente votación. Adeyemi pasa a 52, Tedesco, 30, Tremblay 10, Bellini 9, Lawrence, 5 y Benítez 4.
Hay un pequeño temblor y luego empiezan a escucharse sirenas.
Le cuentan a Lawrence que hubo una explosión en la Piazza Barberini y varios heridos, pero pide que los electores no se enteren de nada para que no les influya.
Los liberales piensan que muchos votan a Adeyemi por ser negro, pero es más reaccionario que Tedesco.
En el comedor una monja tira una bandeja y se marcha enfadada, y tras la discusión Adeyemi sale del comedor, también enfadado.
Lawrence decide investigar el asunto y va a las cocinas para hablar con la monja a la que se le cayó la bandeja, aunque la hermana Agnes le dice que ya se encarga ella, aunque finalmente, y pese a las trabas de la hermana Agnes se queda a solas con ella.
Se trata de una monja nigeriana, la hermana Shanumi, a la que pide que le cuente cualquier cosa que la perturbe y pueda incumbir a Adeyemi y le da su palabra de que lo que le cuente no saldrá de allí, y se ofrece a escucharla en confesión al ver su reticencia.
Va tras ello a ver a Adeyemi, que le dice que no desea hablar del incidente del comedor, aunque le explica que es víctima de una conjura para arruinar su reputación, y para ello alguien llevó a esa mujer para montar un melodrama, pues nunca había salido de Nigeria y de pronto apareció en la casa de Santa Marta.
Lawrence le dice que lo importante no es cómo llegó allí sino su relación con ella.
Él le dice que llevaba sin verla 30 años hasta que la noche anterior se presentó en su cuarto y le dice que fue un lapsus y le recuerda sus palabras cuando dijo que esperaba que Dios concediera un papa que pecara y capaz de pedir perdón.
Lawrence le pregunta por el niño y le dice que ha sido criado en un hogar cristiano e ignora quién es su padre y le dice que eran muy jóvenes, aunque Lawrence le corrige y le dice que ella era muy joven, pues tenía 19 años, pero él tenía ya 30.
Le responde que ha sentido la presencia del Espíritu Santo y que un solo error de 30 años atrás no puede condenarlo y le pide que no le arruine la vida.
Lawrence le dice que Shanumi no dirá nada para proteger a su hijo y él se debe al secreto de confesión, pero circularán rumores y ya no habrá esperanza, pues la curia no desea más escándalos sexuales, por lo que nunca será papa, aunque cree que encontrará la forma de redimirse. Y Adeyemi le pide que rece con él.
En la siguiente votación Tremblay pasa a 40, Tedesco, 34, Bellini, 13, Lawrence, 11, Adeyemi, 9 y Benítez, 6.
O'Malley informa a Lawrence de que Benítez fue enviado a Ginebra a un hospital pagado por la cuenta personal del papa, aunque el billete fue cancelado y no fue.
Lawrence le pide que no siga investigando a Tremblay y que sea lo que Dios quiera.
Bellini vuelve a hablar con Lawrence y se plantea pedir a sus votantes que voten a otra persona aunque no sabe a quién pues Tremblay no le entusiasma, pero puede ser una figura unificadora, aunque Lawrence se pregunta si van a tener que pasar a contentarse con la opción menos mala y Bellini indica que no pueden eternizarse, porque eso favorecería a Tedesco por lo que deciden pedir que apoyen a Tremblay.
Lawrence vuelve a hablar con Benítez para pedirle que no le vote, pues si el cónclave se alarga lo achacarán a una crisis en la iglesia y le pide que vote a Tremblay.
Benítez le dice que el propio Tremblay ya se lo pidió, y le pregunta si desea que vote a un hombre que considera ambicioso, a lo que le responde que lo que no desea es que Tedesco gane y haga retroceder a la iglesia a tiempos pasados, ante lo que Benítez le dice que no puede votar a alguien que no considere el más digno y que él sí lo es.
Lawrence le dice que no quiere su voto. Benítez le responde que aun así lo tiene.
La hermana Agnes le comunica que la hermana Shanumi va de regreso a Nigeria, y él le pregunta qué hacía allí, a lo que la hermana Agnes le responde que así lo notificó la oficina de la superiora general y las gestiones se hicieron en París y que es allí donde debe consultarlo allí, aunque él le dice que le sería más útil conocerlo ya.
Le indica que sabe que apreciaba al papa y que este le impidió renunciar al decanato porque cree que sabía que se moría y quería que él dirigiese el cónclave, ante lo que la religiosa, sin decir nada deja abierto su ordenador y sale.
Tras leer el informe va a hablar de nuevo con Tremblay y le pide que retire su nombre de la votación, pues sabe que había un informe sobre sus actividades y el papa se lo mencionó horas antes de morir y le despojó de sus cargos.
Que él descubrió el asunto de Adeyemi e hizo que la mujer implicada fuera a Roma para evitar que Adeyemi llegara al papado, aunque él lo niega y dice que pidió que fuera la hermana Shanumi en nombre del santo padre.
Lawrence decide entrar en la habitación del papa pese a estar sellada.
La hermana Agnes escucha la actividad en la habitación del papa, aunque Lawrence también la escucha a ella fuera y espera a que se vaya.
Casi por casualidad encuentra ocultos en el cabecero de la cama unos documentos.
Informa luego a Bellini que se trata del informe sobre las actividades de Tremblay, que es culpable de simonía. Compró buena parte de sus apoyos en los últimos 12 meses.
Pero había informes de todos ellos. El santo padre no se fiaba de nadie.
Pide a Bellini que no retire su candidatura, pero este le pide que devuelva los papeles, pues no desea ser nombrado en esas circunstancias con robo de documentación y difamación a otro cardenal, aunque Lawrence le dice que asumirá él las consecuencias.
Bellini dice que saldría ganando Tedesco, pues su candidatura se sustenta en que el santo padre llevó a la iglesia al desastre por intentar reformarla y con ese informe se minará el prestigio de la iglesia y le pide que los guarde aunque ello suponga que Tremblay sea papa, pues los hubo peores.
Lawrence le pregunta si a él le ofreció la Secretaría de Estado y concluye que, aunque le votó en todas las ocasiones se equivocó, pues carece de valor para ser papa.
Tercer día del cónclave
Lawrence imprime copias para todos los cardenales con los informes de los pagos, aunque tachando los nombres de los receptores de esos pagos.
Tremblay señala ante todos que ese informe está lleno de falsedades y no habría salido a la luz si no hubiera forzado la estancia del papa para obtenerlo.
Lawrence le pregunta porque le pidió este que dimitiera si el informe era falso, y responde que el santo padre era un hombre enfermo y en el final de su vida
Tedesco interviene para pedir el nombre de los ocho cardenales que aparecen tachados para que hablen, aunque se niega a delatarlos, pues no desea despertar resentimientos y dice que él estará encantado de renunciar al decanato.
Al ver que Lawrence no desea hablar, pide la palabra la hermana Agnes para indicar que el decano estaba preocupado de que se hubiera trasladado a Roma a la monja que protagonizó el escándalo del comedor con la intención de avergonzar a uno de los cardenales, y que así fue, pues la religiosa fue trasladada por petición expresa de Tremblay, lo que este confirma, aunque afirma que lo hizo a petición del santo padre.
Adeyemi lo llama Judas traidor.
Tras el suceso, Bellini va a hablar con Lawrence, que le dice que debe encargarse él de supervisar la elección.
Bellini le pide perdón por haberle pedido que mirara en su interior cuando fue él que no supo conocerse a sí mismo e indica que la ambición es enemiga de la santidad.
Le pregunta qué nombre papal elegiría, pues cree que la pugna está entre Tedesco y él, que es el único que puede frenarlo y reconoce que lo había pensado y elegiría Juan.
Luego, durante la votación y tras ver muy crecido a Tedesco pone su propio nombre en la papeleta, pero nada más votar él hay una explosión que abre un boquete en la pared.
Deben trasladar a todos los cardenales a la Casa de Santa Marta, aunque no hay heridos graves, solo algunos tienen pequeños cortes.
Lawrence les informa allí que explotó un coche bomba en la Piazza del Risorgimento, y mientras la gente huía otro individuo, con una carga de explosivos en su cuerpo se auto inmoló y hubo 52 víctimas y cientos de heridos.
Tedesco les dice que se está viendo el resultado de la doctrina del relativismo que predican los liberales, que dicen que todas las fantasías pasajeras tienen el mismo peso, y han acabado tolerando el islam en su tierra mientras los insultan y exterminan en las suyas, por lo que deben dejar de mostrar debilidad, ya que se enfrentan a una guerra religiosa y necesitan un líder que luche contra ellos.
Tras la intervención de Tedesco pide la palabra Benítez y pregunta a Tedesco qué sabe él de la guerra y le recuerda que él ha ejercido su ministerio en el Congo, en Bagdad y en Kabul y ha visto miles de muertos y heridos. Cristianos y musulmanes. Y le pregunta a qué cree que se enfrenta cuando dice que hay que luchar.
Que no son los que cometieron esos atentados. Que la lucha está en el corazón de cada uno de ellos, sin ceder al odio y al temor y hablar de cada hombre y de cada mujer.
Que en esos días han demostrado ser un grupo de hombres miserables y mezquinos interesados solo en ellos mismos y que eso no es la Iglesia. Y tampoco lo es la tradición.ni el pasado, sino lo que hagan en adelante.
Retoman la votación interrumpide por el atentado.
Terminada esta los cardenales se levantan y aplauden al nuevo papa.
Lawrence pregunta a Benítez si acepta su elección como sumo pontífice, a lo que este asiente y le pregunta con qué nombre, a lo que le responde que Inocencio.
Pero antes de que enciendan la estufa O'Malley, preocupado, va a hablar con Lawrence.
Le cuenta que no enviaron a Benítez a Ginebra a un hospital, sino a una clínica.
Va a hablar con Benítez, que le dice que le estaba esperando.
Le pide que le explique el tratamiento en la clínica de Ginebra y le pregunta por su situación.
Benítez le explica que su situación es la misma que cuando le nombraron sacerdote y cuando le nombraron cardenal.
Que el tratamiento de Ginebra no se llevó a cabo, pues lo reconsideró y lo rechazó.
Le explica que el tratamiento era una histerectomía laparoscópica.
Que de niño no podía entender lo que sucedía, y en su modesta vida en el seminario no tenía motivos para pensar que era diferente a los demás jóvenes, aunque cerca de los 30 años le tuvieron que operar de apendicitis y los médicos descubrieron que tenía útero y ovarios.
Fue un momento duro y lo pasó mal, pues era como si hubiera ejercido su sacerdocio viviendo en pecado mortal y presentó su renuncia al santo padre.
Decidieron que le extirparan sus órganos femeninos, pero la noche anterior a su vuelo pensó que era un error, pues siempre había sido así y le pareció más pecado cambiar la forma en que Dios le hizo que dejar su cuerpo como estaba.
Dice que es como Dios le hizo y que, tal vez, ser diferente, lo haga más útil.
Queman las papeletas de la votación y Lawrence observa de la ventana a varias de las monjas antes de que la fumata blanca anuncie la elección del nuevo pontífice.